martes, 29 de julio de 2014

¡Laiseca narrando en vivo!

El conde Laisek [terror en vivo]
 
Vuelve el mítico cuentos de terror con Alberto Laiseca, todos los sábados de agosto en Espacio Enjambre [Acuña de Figueroa 1656]. Entrada $100.
¡Cada fecha nuevo repertorio!
Reservas al 2075 0934
 
 
 
 
 
 

martes, 3 de junio de 2014

Presentación de la nueva edición de Los Sorias

Encuentro con Alberto Laiseca (Jueves 5 de junio, 19 hs., Casa de la Lectura)

Ediciones Simurg y Casa de la Lectura
  invitan a un encuentro con Alberto Laiseca
con motivo de la reciente edición de Los sorias




Hernán Bergara presentará la novela 
y coordinará un diálogo abierto
entre el maestro Lai y el público

Jueves 5 de junio, 19 hs.
Casa de la Lectura
Lavalleja 924, Buenos Aires
Reserva de ejemplares a info@edicionessimurg.com

viernes, 2 de agosto de 2013

Laiseca negro

Hoy a las 22.00, Alberto Laiseca y Mercedes Giuffré charlarán sobre El crímen impune, en el Festival BAN, en el Centro Cultural San Martín. Entrada gratis. Más info: http://buenosairesnegra.com.ar/es/

miércoles, 5 de junio de 2013

Monstruo ilustrado

  
Este sábado 8 de junio a las 17.00 se presenta el libro Ilusorias, Los Sorias ilustrado por grandes artistas argentinos y editado por Muerde Muertos. Será en la Biblioteca Nacional y el mismísimo Monstruo saldrá de su cueva para narrar cuentos de terror y firmar ejemplares.

Le Monstre a France!



Las aventuras de un novelista atonal traducida al francés por Antonio Werli y editada por Editions Attila, llega en estos días a las librerías de Francia. Los que anden por allá pueden ir al fantástico lanzamiento el 6 de junio. Toda la información aquí: www.leromancieratonal.wordpress.com
Y el video promocional aquí: www.vimeo.com/66394630

miércoles, 17 de abril de 2013

Revista No Retornable #13



Entrevista a Alberto Laiseca.
Su voz estentórea, atronadora pero sin embargo calma, se mueve y por momentos se detiene. Así este escritor narra el recorrido que lo llevó desde su pueblo natal hasta la ciudad donde se adentraría en el extraño mundo de las letras. Por Javier Garat y Adela Salzmann. Click aquí!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Beber en rojo en la revista Los asesinos tímidos


Una literatura única, monstruosa 
Reseña de Beber en rojo (Drácula), de Alberto Laiseca (Muerde Muertos, 2012), por Fernando Figueras para Los Asesinos Tímidos (*) 

 ¿Ha leído usted la novela Drácula, de Bram Stoker? Me encantaría saber que sí, aunque no me extrañaría si su respuesta fuese negativa. Se lo digo, estimado lector, porque tengo la sensación de que es una de esas historias que todos conocen pero que pocos han leído. Incluso creo que muchos no podrían responder correctamente si se les preguntase quién la escribió (pobre Bram). Drácula es un personaje muy popular —gracias al cine y la tradición oral—, sin necesidad de que la gente haya abordado la lectura de la novela que hizo trascender al vampiro, con lo cual se producen algunas confusiones, a saber: la verdadera historia, ¿cuál es? ¿La de la película de Tod Browning, con Bela Lugosi? ¿La de Coppola? ¿La que me contó mi tía? ¿El Nosferatu de Murnau o el de Herzog? Leí Drácula hace unos años. Me gustó, claro, pero mientras la leía sentía la necesidad de más Drácula y menos Van Helsing. El Conde se presenta con toda su fuerza al principio (pocas veces me estremeció tanto la aparición de un personaje en una obra) y luego se pierde entre barcos y sarcófagos. Está, pero calla, y el protagonismo recae en el Dr. Van Insoportable Helsing, que no hace más que alardear anunciando a cada rato que él ya sabe “qué hay que hacer”, pero que aún no lo va a decir porque los otros no están preparados para escucharlo. ¡Típico de doctor! Por suerte, Beber en rojo, de Alberto Laiseca, nos trae a un Drácula en su esplendor. Charlatán, bebedor, fumador, de exagerados bigotes nietzcheanos, enamoradizo y sensual. Y con Van Helsing reducido a unas pocas líneas. Aquí la cosa es así: Jonathan Harker viaja a los Cárpatos, pero esta vez en condición de bibliotecario. Deberá clasificar el casi millón de libros que posee el Conde. Pero además irá al encuentro del Monstruo siendo consciente de que su rival es un extraño ser que se alimenta con sangre y teniendo como objetivo entrar en su cripta para matarlo. Claro que Drácula sabe por vampiro, pero más sabe por inmortal, y matarlo se vuelve imposible, entre otras razones porque con el correr de los días ambos comienzan a sentir un afecto propio de toda relación entre un Maestro y su Discípulo (palabra que, si se me permite, también merece ser escrita con mayúscula). Los días pasan amenizados por charlas de todo tipo, en las cuales tiene gran protagonismo la Astrología, materia que el Maestro domina y en la que iniciará a Harker. Así, de a poco, irán corriéndose los velos de los personajes creados por Stoker para dar lugar a los de Laiseca. Es entonces cuando Drácula se confiesa misógino, aunque con deseos de cambiar. Y este es, en definitiva, el gran motor que hace andar esta historia. Lucy Humboldt, esposa de Jonathan, llegará al castillo y será ella quien abrirá la puerta del cambio para el Monstruo, la que lo ayudará a crecer. Entretanto, Harker se dedica a escribir un ensayo maravilloso que ocupa la parte central de Beber en rojo. Es un completísimo (y muy divertido) estudio sobre la importancia del monstruo en el arte, donde Laiseca muestra su vasto conocimiento y sus opiniones acerca de los monstruos (esos seres “únicos en su especie”) en el cine y la literatura. Imperdible para los amantes del género. La Editorial Muerde Muertos ofrece al público dos tapas para esta obra. En una se destaca el lado erótico del texto y en la otra predomina el terror que inspira la presencia amenazante de un vampiro. Ambas son un fiel reflejo del contenido del libro, estupendamente plasmado por el arte de Mica Hernández. Laiseca logra en Beber en rojo algo muy difícil de conseguir: un texto divertido y profundo a la vez. Así es su mundo, así es su literatura. Única. Monstruosa.
(*) Edición de diciembre de 2012.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Mundo porno

La escritora Alejandra Zina, discípula del Monstruo, presentó ayer la novela de Juan Manuel Candal, Mundo porno, que hace poquito editó Interzona. En su texto de presentación le dedica unas líneas a Alberto Laiseca, su Manual Sadomasoporno y su gusto por las piruetas sexuales en VHS.


"Antes de abrir el libro de Juan Manuel, quise acordarme qué cosas había visto o leído sobre el mundo del porno. Enseguida me vino a la cabeza Boogie Nigths, esa película tan hermosa y tan amarga de Paul Thomas Anderson, que cuenta el ascenso y la caída de varias estrellas porno de los años 70 y 80. Un mundo de hombres y mujeres a la deriva, salidos de la escuela secundaria o de la cárcel, que intercambian fluidos y gastan fortunas en cocaína, autos y tiendas. Una gran familia de corazones rotos. También me acordé de mi maestro, Alberto Laiseca, quizás el único escritor argentino que declara públicamente su gusto por la pornografía, no solo como consumo sino también como materia prima de sus historias. En su taller nos acostumbramos a escucharlo hablar del tamaño de las tetas de tal o cual actriz o de la joyita que acababa de conseguirle su dealer de VHS. Hace unos años con unos amigos le publicamos el Manual Sadomasoporno, ahí Laiseca reparte lecciones para los amantes del género y para las almas enfermas de desamor. Porque el manual es también la confesión de un hombre abandonado.
Hace unos meses vi algunos capítulos de una miniserie local que supuestamente retrataba la industria del cine porno, y que pasó sin pena ni gloria. Lo siguiente fue Mundo porno de Juan Manuel Candal. Una novela que realmente disfruté mucho (valga la ambigüedad), que me hizo reír, que me provocó asco, que me paseó por estados de frescura y de melancolía, de rechazo y de compasión.
El autor anda diciendo por ahí que se trata de una crónica autobiográfica, que todo eso (¡y más!) le pasó de verdad. Yo no sé cuánto de cierto o cuánto de ficción hay en su novela, tampoco me interesa confirmarlo. Creo sí en el narrador, le creo tanto como le cree Azul, su novia. Y con eso me alcanza.
El Juan de la novela es un chico no tan chico, de clase media, que imaginamos tuvo la suerte de que su familia le pagara la cuota de la escuela de cine más cara de Buenos Aires, que tiene altas aspiraciones artísticas y un noviazgo que tambalea tanto como su economía. Su contacto con el cine porno es fruto de la desesperación. Ahí conoce a Marcelo Trotta, un villano amateur con quien aprende el ABC de la industria y sus más variadas miserias.
Me gusta el lenguaje de la novela: desinhibido, preciso, generoso en imágenes y diálogos. Sin ostentación, o con la ostentación propia de un género que nació para exhibirse.
El narrador podría pecar de loser o de canchero insoportable, por suerte no es ni lo uno ni lo otro. ¡Bien por Candal! Mientras lo leía me preguntaba cómo narrar ese mundo de lo explícito trascendiendo justamente lo explícito. Un mundo donde el sexo es desbordante y mecánico a la vez. Un mundo donde todo, absolutamente todo, es sexo. No sé cómo se narra ese mundo, sé cómo elige hacerlo Candal. Valiente para decir lo que se ve, valiente para insinuar lo que no se ve. Porque si bien Juan, el protagonista, tiene su grado de cinismo (que le sirve para permanecer en un ambiente áspero y sacarle provecho), nunca renuncia a la ternura, a la mirada del otro, a los códigos. Por eso al final puede jugar a ser el héroe de la historia, el caballero andante que viene a salvar a la damicela en apuros.
Como esa película en que la joven periodista rescata amorosamente al viejo músico country, borracho recuperado, y sueña con un futuro juntos. “Recoge tu loco corazón y dale otra oportunidad”, canta Jeff Bridges en su guitarra. Aunque después las cosas no salen como ellos esperaban. Y la joven periodista se va de su vida. Y el viejo músico se da cuenta que es hora de salvarse a sí mismo.
A nuestro Juan le va un poco mejor. Y aunque las cosas no salen como él esperaba, al final del viaje no está tan solo como al principio. Lo mismo que Mundo porno, hoy, acá, entre tantas manos que se lo quieren llevar. Lo que ya es mucho decir."

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El ojo del fan
















A fines de octubre Alberto Laiseca estuvo en la Feria del Libro de Mendoza. Allí fue Christian Walther con su cámara y nos envió estas fotos.

Lai en una revista española

"Ya no tenemos lugar a donde retroceder"

Una entrevista a Alberto Laiseca realizada por Guillermo Naveira para la revista española El coloquio de los perros



 El humo dibuja innumerables formas, que se esparcen en el aire. La ceniza del cigarrillo se sostiene increíblemente, parece estar a punto de caer de unos dedos gigantes. La noche, a demás de estar fresca, lo encuentra con una mezcla de recuerdos y sabor a cerveza. Chop, la gatita que lo acompaña, comienza a olfatearme una pierna, para entrar en confianza. «A veces se pone inoportuna», dice con voz grave y seca. El monstruo, como lo conocen los que lo quieren, parece estar sereno y relajado. No es un mortal más, sin lugar a dudas es uno de los grandes baluartes de la literatura Argentina. Su turno para morir (1976), Aventuras de un novelista atonal (1982), los relatos de Matando enanos a garrotazos (1982), los extravagantes y delicados Poemas chinos (1987), La hija de Keops (1989), La mujer en la muralla (1990), el ensayo Por favor ¡plágienme! (1991), El jardín de las máquinas parlantes (1993) y su monumental saga de más de mil quinientas páginas titulada Los sorias, que ambiciona reflexionar sobre el poder absoluto y la posibilidad de transformarlo en algo más humanizado, figuran entre sus grandes obras. El hombre que está frente a mí es capaz de imaginar realidades delirantes, tan referenciales como majestuosas. Lo observo y me pregunto: ¿qué esconden esos ojos?, son como una puñalada terriblemente piadosa. Y ahí, justo cuando abre la boca, te das cuenta de todo. La desmesura de sus palabras te envuelven y comprendes que existe un antes y un después de Alberto Laiseca.

Entrevista completa aquí!

lunes, 29 de octubre de 2012

Este fin de semana en Mendoza

Sábado 27: Otra de las convocantes actividades de la tarde fue la presentación del espectáculo “Cuentos de terror” de Alberto Laiseca, quien explicó: “Voy a contar uno de los cuentos favoritos míos, La caída de la Casa Usher de Edgar Allan Poe, lo considero su obra maestra, por eso trato de contarlo siempre, y no vayan a creer que como lo aprendí lo cuento siempre, no, cada vez que lo cuento lo estudio de nuevo”. A sala llena, el escritor cautivó al público presente en una atmósfera rodeada por el terror. Asimismo, Laiseca comentó que mañana en la Feria del Libro brindará un anticipo de su novela La puerta del viento: “Es la novela de la Guerra de Vietnam, que es una novela que le debo a mi juventud, porque yo me ofrecí de voluntario para Vietnam. No me aceptaron y hoy pienso que fue lo mejor que me puede haber pasado, pienso que me hubiese pasado algo peor que la muerte, haber sido mutilado. Yo no quise ir ahí para correr aventuras, ni por anticomunismo fue porque siempre tuve miedo y quise sacármelo”.
Domingo 28Durante la jornada del domingo Alberto Laiseca, que se encuentra actualmente escribiendo la novela “La puerta del viento”, adelantó en la Feria del Libro algunos fragmentos de la misma. Se trata de una novela sobre la guerra de Vietnam, una mirada muy particular del autor sobre esta larga guerra, con la que el escritor cautivó a los presentes.

lunes, 22 de octubre de 2012

Alberto Laiseca en Mendoza


Feria del Libro Mendoza 2012Imprimir
Del 16 de octubre al 4 de noviembre, Mendoza será el polo literario del país, en un encuentro que reunirá a numerosos escritores invitados, autores locales, diversas mesas temáticas y disertaciones sobre variados tópicos. La Feria se realizará en el Espacio Cultural Julio Le Parc, ubicado en Mitre y Godoy Cruz de Guaymallén.





Sábado 26 de ocutbre a las 21.30: Cuentos de terror [Sala Azul]
Domingo 27 de octubre a las 18.30: Lectura exclusiva de los dos primeros capítulos de la nueva novela de Alberto Laiseca, La puerta del viento [Sala Violeta]
Toda la info aquí!

sábado, 13 de octubre de 2012

viernes, 28 de septiembre de 2012

Revista Ñ: flora & fauna


El consultorio amoroso de Alberto Laiseca
Tarde o temprano, un gringo (un candidato doctoral en una universidad prestigiosa o el director de una pequeña editorial de calidad) va a descubrir a Alberto Laiseca. Se publicará Los Sorias y será un boom entre los hipsters de Brooklyn como lo fue 2666 de Roberto Bolaño. Mientras tanto, “Lai” sigue siendo nuestro. Y en estos días agrega un capítulo más a su formidable leyenda. Ha vuelto, a un canal de cable, esta vez al programa de culto de la década pasada, Cupido. (Busquen online el formidable análisis del programa por Luis Chitarroni). Laiseca tiene allí un consultorio amoroso. No se lo pierda. ¡Lai es leyenda!

El consultorio sentimental del Dr. Monstruo



Aquel antológico programa de televisión Cupido volvió a la pantalla. Y con un invitado muy especial: Alberto Laiseca responde todas tus consultas acerca del amor y sus circunstancias. Si no le creés al autor de  Manual Sadomasoporno, a quién le vas a creer! Los lunes, miércoles y viernes por el canal de cable TBS a las 23.

jueves, 23 de agosto de 2012

Una reseña en Libros en estéreo



JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2012

El monstruo en el arte. Beber en rojo, de Alberto Laiseca.


Muerde Muertos, 2012


     Beber en rojo (Drácula) es una novela desopilante y delirante. José María Marcos, quien además es uno de los editores, explica, en el prólogo, que la impronta y la pasión de Laiseca por lo fantástico, el terror y lo erótico, lo han transformado en un referente en la materia, y lo han motivado a dejar pistas y señales respecto a la trascendencia de obras que aún hoy no son valoradas en su verdadera dimensión.
      El editor nos cuenta que: “Está vez, y de la mano de Jonathan Harker, presenta un texto primordial sobre la importancia del monstruo en el arte, que es la esencia y el corazón de esta novela. “¿Qué sería de los artistas sin los monstruos?”, se pregunta Laiseca-Harker para responderse: “El monstruo, en el arte, es una pieza fantástica que, en general, se usa como excusa para saltar a la alegoría (…) Son como máquinas de funcionamiento imaginativo continuo, que siguen brindando trabajo y energía en el mundo del arte y del pensamiento, aún siglos después de muerto su autor (…)”. (…) “Beber en rojo (Drácula) es un palimpsesto laisequiano del clásico de Bram Stoker, con música y decorados de Terence Fisher para la Hammer Production. Al igual que Laiseca, el Conde atesora una voluminosa biblioteca y una gran cantidad de películas con Bela Lugosi, Vincent Price, Peter Cushing y Christopher Lee, y entre otros paralelismos se dedica a la astrología, es politeísta y disfruta de las historias de terror.”.
     Alberto Laiseca es el creador del realismo delirante. Él dice que usa al delirio como un proceso para ganar tiempo: “Si escribimos una cosa lineal también se puede decir lo que uno piensa pero ahorra tiempo el delirio, las distorsiones de la realidad y las exageraciones. Uno lo que hace es que a la realidad se la pueda ver con un fuerte foco, como con una lupa, entonces lo mío es delirio pero no solo, sino delirio delirante (…).”. (
http://www.elortiba.org/laiseca.html).
      En una de las entrevistas le preguntaron qué era lo que más le asustaba de la infancia, y él respondió: “El monstruo que vivía abajo de la cama. Ese era el peor de todos. Cosa curiosa o no tanto mi monstruo era in abstractum. Sí, porque era mi padre, tardé décadas en darme cuenta que era mi padre. El subconsciente no quiere deschavarse, no quiere admitir la realidad. "No, si papá es bueno, no puede ser el monstruo que vive abajo de la cama". Pero era él.” 

(http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2009/4/edicion_26/contenidos/noticia_5041.html)
      Esta revelación me trajo recuerdos de la infancia. Cuando tenía alrededor de 4 o 5 años, en lugar de pedirle a mi madre que me contara un cuento por las noches, antes de dormirme le exigía dos cosas: que dejara el velador prendido de su cuarto y que mirara debajo de las camas, para ver si había algo o alguien ¿?. Cuando venía a darnos el beso de las buenas noches, miraba debajo de la cama de mi hermana y la mía, para dejarnos tranquilas o, mejor dicho, para dejarme tranquila a mí, que era la mayor y la más miedosa. Recuerdo a mi madre arrodillarse entre ambas camas, levantar una manta-mirar debajo y, luego, levantar la otra y repetir la acción. Ese gesto me generaba paz. De todos modos, a medianoche, despertaba a los gritos y llorando llamaba a mis padres para que vinieran a buscarme, porque una mujer se me aparecía en el umbral de la puerta de la habitación y se quedaba allí, quieta, en silencio, observándome, con cartera en mano (no sé por qué, todavía se me viene a la mente ese dato). No visualizaba su rostro, ni las ropas, sólo veía la sombra del cuerpo mirándome. La sombra se extendía de forma alargada y afinada hacia el comedor, que era donde desembocaba mi cuarto, y llegaban hasta allí los destellos del velador de la habitación de mis padres. Lo fascinante es que en terapia surgió el tema de aquella mujer que me visitaba de noche, y resultó ser mi madre –al igual que el monstruo que vivía debajo de la cama de Laiseca.



                                                                                                          Claudia Perez



miércoles, 18 de julio de 2012

Monstruo a la parrilla



Mañana jueves 19 de julio, el monstruo Alberto Laiseca sale de su cueva para presentar Choripán social, la novela de su lugarteniente Sebastián Pandolfelli.

A las 20, en el ZAS [Moreno 2320]
Entrada gratis.

viernes, 6 de julio de 2012

Noticias Editoriales

Nueva reseña de Beber en rojo. Para leerla hagan click aquí y los transportamos al blog de Muerde muertos!

viernes, 15 de junio de 2012

Revista Comunica

Alberto Laiseca
El gigante egoísta
Escritor inclasificable, Alberto Laiseca ha sido elogiado por César Aira y Ricardo Piglia. La publicación de sus cuentos completos es una excusa para revisar una obra fundamental pero subterránea.

Por Ezequiel Dellutri

Nota completa: revista comunica

sábado, 2 de junio de 2012

Manifiesto estético sobre el horror y el erotismo

Reseña de Beber en rojo (Drácula), de Alberto Laiseca (Muerde Muertos, 2012). Escribe: Juan Pablo Cozzi para Tela de Rayón

Si, como dijo Borges, cada escritor engendra sus propios antecesores, aquí Laiseca, devenido anti-autor no sólo los nombra a todos y cada uno, sino que los pone en juego. En una reescritura del todo intencionada del Drácula de Stoker, nos propone una novela metaliteraria, plagada de citas y paráfrasis, que es “única en su especie” (como lo es todo monstruo) y que no sólo dialoga con la historia de la literatura de horror sino con la propia obra del autor, incluyéndola oblicuamente en la tradición que estudia y genera al mismo tiempo.
Los personajes de Stoker, recreados en un castillo actualizado del Conde, que tiene mucho de la casa Usher, están librados a una dialéctica desde la que se elabora no sólo una antología de horror muy bien delineada sino también una suerte de manifiesto estético, en el que el autodeclarado monstruo de la literatura argentina expone su inextinguible apología de lo monstruoso en el arte y la relación fundamental entre miedo y erotismo.
Se trata también de mostrar y encarnar (valgan todas las acepciones y etimologías de ambos términos) lo bestial en la literatura. Como eso de que “lo que no es exagerado no vive”, así exagera y delira, mostrándose parte de lo que narra, que es su propia vida literaria. Conjuga todos los elementos del género y aporta su propia lectura del sadismo como “último refugio de los románticos”. Tampoco deja de mencionar su oposición al ojo académico que margina al best seller por su capacidad para captar lectores y a esa segregación que el Canon hace de la llamada literatura menor.
Sosteniéndome de las pestañas hasta terminar la novela, el Maestro me obliga a leer con sus ojos, me corrige y me exige igualarlo en todo a una verdadera criatura del terror, porque sorprende su capacidad para manifestarse y hacerse de voces con las que provocar espanto y admiración. Vampiro de vampiros, sorbiendo la vida que todavía late en las obras inmortales para garantizarse la propia inmortalidad, Alberto Laiseca demuestra una vez más que la literatura no nace del papel en blanco, sino de lo escrito.